Leer.
Todo género de lectura, especialmente lo que más nos gusta o
divierte, o los libros y revistas sobre temas que mejor se orientan
con nuestra actividad profesional.
De
lo leído, investigar significados y definiciones de palabras que no
nos parecen muy familiares, siempre tener a mano un diccionario o
buscarlas en la “Wikipedia” del Internet.
Comenzar
por pequeños mensajes a escribir algunas cosas en que expresemos
nuestras ideas y opiniones, procurando comenzar a familiarizarnos
con palabras nuevas que antes difícilmente usábamos, pero que por
su significado representan una buena oportunidad de mejorar nuestra
elocuencia.
Practicar
con la mayor frecuencia posible e ir en busca de una mejor capacidad
todo el tiempo. Primero un párrafo, luego una carta, después un
par de hojas o tres, y luego uno y más artículos sobre nuestros
temas favoritos.
Ya
estamos en el camino. Tal vez no vamos a dedicarnos profesionalmente
a la escritura, pero en muchos casos cotidianos, el saber escribir
algo nos producirá grandes satisfacciones.
El
idioma es Gratis, aprovechemos esa magnífica herencia de nuestros
ancestros...