La Creatividad y
El Sentido del Humor

Indudablemente una de las manifestaciones más claras y provechosas de nuestra creatividad, es nuestro Instinto Natural por la Risa... En efecto, desde los primeros días de vida, el ser humano no sólo sabe comer y llorar, sino que combinando con todas sus demás necesidades, des-cubre situaciones risibles en su medio, y claro que las aprovecha pues son oportunidades para ejercitar ese instinto natural. De todos es bien conocido que la risa es un ejercicio muy completo, favorece hasta las funciones orgánicas más elementales, por eso es que los cómicos, payasos, bufones, comediantes y demás especialidades relacionadas, han tenido siempre un considerable respeto a través de toda la historia de la humanidad.

Lo mejor de todo es que no es necesario ser un profesional en la materia para ejercitar nuestro sentido del humor... De hecho es una cualidad natural que lamentablemente, como muchas otras, frecuentemente se halla atrofiada debido a la falsa idea de que "hay que portarse serio".

La solemnidad, sin embargo está cayendo en desuso para bien de la humanidad; incluso los políticos de altos vuelos la están haciendo a un lado y cada día con más frecuencia les podemos ver haciendo bromas y chistes hasta en los eventos de mayor trascendencia. De hecho me atrevería a asegurar que toda persona tiene un excelente sentido del humor, y no sólo eso, estoy seguro que todos podemos recordar más de una ocasión en que hayamos inventado un chiste ó gracejada, ya sea a costillas nuestras o de alguna otra persona, y lamentablemente en muchos casos podemos habernos reprimido de compartir nuestro descubrimiento humorístico por varias razones... porque pensamos que es una simpleza, porque sabemos que se puede alguien enojar con nosotros, o en el peor de los casos, porque hemos aceptado que la seriedad permanente es una clase de valor que debemos defender.

Piensa por un momento en algunos de los negocios exitosos que conoces, puedes traer a tu memoria a las personas que te han atendido en ese lugar y casi seguramente hallarás como característica común una agradable sonrisa, o su habilidad para platicar con buenos detalles humorísticos...

En efecto, la gente que triunfa no está feliz porque tiene éxito, sino que tiene éxito porque es feliz.

Definitivamente es importante que como un paso primario en nuestro avance hacia una vida llena de armonía, comencemos de inmediato a darnos la oportunidad y el derecho a reir y hacer chistes por todo, también busca darte tiempo para ver espectáculos humorísticos en televisión, cine o teatro, ah, y si tienes oportunidad, vé al circo y aprende a reir otra vez con las más simples gracejadas de los payasos... En una palabra, diviértete, te invito a que en ese sentido y en todo lo relacionado a la creatividad, te comportes como cuando tenías unos cuantos años de vida, seguro que te vas a divertir de lo mejor, y los resultados te van a encantar. Ten presente que una carcajada te prolonga la vida, y si no, al menos te permite disfrutarla más.

Desde luego que puedes y debes hacerlo sin basarte en defectos físicos o aspectos ofensivos, pues es importante no crear resentimientos en otras personas...


 
 


Realismo y Sensatez

Durante  más de 30  años me he dedicado  a desarrollar negocios y debo confesar que no  todos me han representado el éxito que hubiera deseado. Es más,  algunos de mis negocios me representaron terribles fracasos económicos, los cuales  desde luego pasaron a formar parte de mi experiencia, lo que reduce drásticamente las posibilidades de  que caiga de nuevo en los mismos errores.

Curiosamente,  lo  que  más frustrante nos resulta,   es  que  se  presente  una experiencia desafortunada  después de haber logrado un rutundo éxito  inmediato anterior. Se lesiona lo  más delicado de uno,  que es como lo vimos en el capítulo correspondiente, la autoestima,  se ofende al ego  y  eso duele más que la pérdida por  sí misma. Volviendo a nuestro objetivo: Se rompe la armonía con nuestra propia imagen.

Desde mi nuevo punto de observación, éste que he decidido compartir contigo amigo lector, he podido descubrir en dónde se originaron las fallas de esos proyectos con resultado deficiente. Es tan simple  que  por ello será de  mucho valor  para nosotros  en el futuro:

Esperamos  que  las piedras nos den  agua...(o los olmos den peras)

Esta  metáfora ha sido uno de los grandes errores de la humanidad desde tiempos remotos.  No pocas de las más grandes decepciones, queridos amigos, se han generado en  nuestra falta  de realismo    para estimar nuestras    propias posibilidades, las de las circunstancias, y las de otras personas. Así, en no pocos casos nos dejamos llevar por ofrecimientos ilusorios  de  riqueza fácil, hacemos alegres números sobre lo que puede darnos tal o cual negocio, y terminamos enmedio de la frustración.

Realismo en las Espectativas

Voy  a contarles un caso que le sucedió al mejor de mis amigos hace algún tiempo...

Sucede que él había, meses antes, vendido un negocio que por casi una década, fué un éxito fenomenal;  en menos de un año de  operación se había logrado colocar como líder en el mercado de la computación de una gran ciudad en pleno desarrollo, al tercer año, consiguió colocarse en una posición extraordinaria,  vendiendo más del cincuenta  por ciento de la venta regional total,  y  hubo un año en  que vendió más de dos millones de dólares.   A los ocho años de operaciones,  debido a  que  se había generado  una competencia irracional en el mercado,  lo vendió para buscar nuevos horizontes, con  tan mala suerte que,  el que se lo compró no cumplió con  los pagos pactados a los proveedores por más de 40,000 dólares y le causó a mi amigo severos problemas posteriores.

Pues bien, de pronto, mi amigo decidió que podía emprender con  bastante facilidad,  un nuevo giro que le permitiría seguir desempeñándose en el tren  de vida tan exigente en  el que se había colocado. Tal como era su costumbre,  analizó las posibilidades, se capacitó a toda velocidad, y en unas  cuantas semanas estaba de  lleno involucrado en un prometedor negocio de alimentos naturistas.

El  principio  fué  por  demás  halagüeño, tenía    todo   su   producto   vendido   y sus distribuidores, clientes y proveedores le apoyaron de manera excepcional, pero había problemas: La productividad del negocio era excelente para  el giro,   pero no  lograba satisfacer los requerimientos del propietario. En efecto  mi  amigo estaba literalmente tratando  de sacar agua de una piedra, es decir,  se empeñaba con ahinco y gran sacrificio en tratar de conseguir que  un negocio con potencial de  dos mil  dólares mensuales, le produjera diez mil.

Ese  negocio podría haber seguido adelante con todo  éxito,  y  hasta pudo ser un verdadero modus  vivendi  para cualquiera que  tuviera como objetivo precisamente un ingreso mensual no mayor de  los dos mil dólares (bastante buen ingreso en México), que era el potencial del negocio.

Como resultado de lo anterior, mi amigo se halló de pronto,  frustrado, desmotivado y con más problemas que beneficios obtenidos de su proyecto.

Sirva  esa amarga experiencia  para  dejar definidos ciertos conceptos:

Al emprender un proyecto,  debemos siempre poner  los pies en la Tierra, cerciorarnos de que nuestro  mercado, nuestra  capacidad personal  y nuestro producto,  sumen un considerable potencial para  obtener de ellos los resultados que nos den una  verdadera satisfacción.  Lo  mismo se  debe aplicar a nuestras  espectativas acerca   de determinado trabajo,  ascenso,  o cualquier otra posibilidad.

La Justa Medida de Nuestra Capacidad...

Tratamos anteriormente la importancia de nuestra autoestima, claro que tampoco debemos sobreestimarnos ni subestimarnos, en efecto, es por demás común el sufrir frustraciones derivadas de falsas espectativas y desde luego, si bien no conviene atribuirnos más cualidades de las que realmente tenemos, tampoco resulta saludable imaginarnos que nuestras capacidades son muy inferiores.

Nuevamente es la objetividad inteligente la que nos puede ayudar a manejar la situación en forma adecuada. Y no es otra cosa que imaginar que nos ha sido solicitada la opinión acerca de una persona que tiene nuestras mismas capacidades, se halla en las mismas circunstancias y además se comporta exactamente como nosotros lo hacemos...

¿Qué calificación le daríamos a esa persona?

¿Qué consejos le daríamos según nuestra experiencia?

¿Qué posibilidades de éxito le concederíamos?

¿Qué limitaciones le indicaríamos que debe reconocer?

Ahora simplemente bastará con aplicar esas respuestas en nuestro propio caso.
 
 

 

Tren de Vida...


 

Uno de los errores más comunes que se cometen en cuanto el éxito comienza a manifestarse en los negocios, o cuando algún ingreso adicional comienza a llegar a nosotros, consiste en demostrarlo de la manera más ostentosa posible: Ropa nueva, Auto nuevo, Lujo en todo lo que nos rodea, Enviar los hijos a las escuelas más caras, Ofrecer fiestas, Comidas en restaurantes y Sobre todo Demostrar que ahora somos superiores a nuestro grupo social...

Este comportamiento es totalmente normal, y en no pocos casos vendrá acompañado de un poco (o mucho) de soberbia.

Como consecuencia de este irreflexivo proceder, nuestros gastos se incrementarán en forma muchas veces incontrolada y en no pocas ocasiones quedarán por encima de nuestras nuevas posibilidades de bonanza.

Llega a mi memoria el caso de un muchacho, hijo de un queridísimo amigo mío que ganó un premio multimillonario en el sorteo del Tecnológico de Monterrey (México), de hecho lo que ganó fué una gran residencia y autos más un dinero adicional; de inmediato vendió la residencia y comenzó una vida de gran lujo con aquella fortuna de unos dos o tres millones de dólares. Dejé de verlo por dos años, y cuando lo encontré de nuevo, me enteré de que no sólo ya no le quedaba ni un centavo, sino que había contraido nuevas deudas y no tenía ni siquiera un empleo, pues había abandonado uno excelente que tenía al ganar el premio. Como es común en esos casos, hasta su matrimonio se había dañado.

En los Estados Unidos, las loterías recurren a un procedimiento de pago de los premios que les permite conservar para siempre el total de los premios mayores a un millón de dólares, ya que dividen el valor del premio entre 120 o 240 mensualidades, depende del Estado, y así es como se lo van pagando al ganador, con lo que bastan y sobran los intereses que genera el premio para pagar las mensualidades. Aún así, son la oportunidad de disfrutar al menos durante diez años del premio.

Bien, pues no pocas empresas y particulares se han dedicado a "comprar" estos premios, así la gente rompe el espíritu de la idea del pago diferido, obtiene una suma (desde luego inferior), y al llegar los diez años ya no tienen ni un clavo.

Son estas realidades de nuestra naturaleza humana las que debemos tener presentes siempre.

Un amigo al que recuerdo con gran admiración y respeto, de nombre Ricardo Rojas Balsa, me decía que él siempre procuraba vivir en un nivel social ligeramente inferior al que habría podido sostener, y esto le daba la oportunidad de ahorrar dinero para el futuro y bien que lo sabía hacer... Lástima que no aprendí la lección oportunamente, de hecho no es tampoco condición humana el aceptar consejos y por lo tanto es necesario sufrir serios descalabros antes de reconocer lo bien que nos habría ido si hubiésemos aceptado aquél consejo en su momento.

Es cuestión de decidir si... Llevamos un tren de vida o... Nos lleva el tren... de la vida.

Ultima Buena Noticia

No me queda más que desear que si encontraste en estas páginas algo de utilidad, encuentres la sabiduría para aplicarlo a tu propia vida, con la seguridad de que un día no muy lejano, recuerdes con agrado este pequeño libro que te ha acompañado por algunas horas...

Te recomiendo que compartas este método de  armonía con tus amigos, tal vez algunos no tengan acceso al Internet, y si ese es el caso, te tengo una última ¡buena noticia!

Imprime cuantas copias desees de este libro y regálaselo a quienes quieras con una sola condición... Cualquier parte o la totalidad que se imprima, debe llevar al final esta última página.

Si te parece que lo que aquí leiste vale algo, digamos UN DOLAR,  no dejes de mandárnoslo:
MORA International
P.O. Box 890
Carlsbad, CA 92018


 
 

al Indice de Armonía...          

Todo el contenido de este libro puede ser reproducido libremente
a condición de que no se vendan sus copias, sino se regalen, y en toda impresión se
le dé crédito al autor: Enrique Mora y al sitio de Internet TPMonLine.com
©Enrique Mora 1999

Sus críticas y comentarios serán siempre tomados en cuenta.

 

 

Visitantes:

Vínculos a:
TPMonLine.com
ManagementThroughLeadership
PapaKaizen.com
Articles Menu
 

Esta página se editó en:

08/01/08 17:30

 

 

 

 

 

Hit Counter